Cortinas de humo

No son patrimonio exclusivo de la derecha, todos los políticos malos las usan, pero son unos grandes expertos. De cuántos problemas saca a un mal gobernante una tupida cortina de humo.
A menudo buscar un enemigo clásico o tirar de patrioterismo suele funcionar, ¿para qué buscar más? A la mayoría se le conquista con lo más cutre, con cualquier bandera refugio de cobardes.
La derecha que nos ha tocado sufrir usa estos días Gibraltar como cortina de humo, así tapa sus vergüenzas, que son muchas y muy variadas. No es la única que usan en este momento, pero esta es de las que funciona, de las clásicas.
Gibraltar es un mal vecino, pero de la diplomacia depende sobrellevar la situación. Pescadores y trabajadores españoles en la roca son los más perjudicados. Ellos y algunos más.
¿Y quién gana? Pues lo dicho, los malos gobernantes, y algún corrupto que se lucre con las gasolineras de puerto y no con las de alta mar. Bien es conocido que el ministro tiene por ahí intereses.
No conozco el conflicto en profundidad, así que no tengo una solución. Lo que no es admisible es generar toda esta tensión en la zona.
Déjense de pulsos, de humos y de cortinas, la ocasión exige una buena gestión.
¡Actúen!

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