La peste


Alberto Rodríguez entrega aquí un trabajo televisivo de un grandísimo nivel. Si las mayorías estuvieran despojadas de prejuicios hablaríamos de una de las series del año, no tengo duda.
Me gusta la crudeza de las imágenes, me gusta la ambientación, me gusta el lenguaje narrativo y me creo a esos personajes llenos de trampas.
En el fondo es una historia detectivesca en la Sevilla del XVI, capital del mundo. Y en el fondo va de enfermedades, pero no de peste, sino de las que perviven entre nosotros: la codicia, la envidia, la egolatría...
En la forma hay vanguardia, no se podía esperar menos del director. Y en la forma hay actualidad, con un cuidado guión que rezuma hedor a putrefacción humana.
El reparto es notable. Manolo Solo siempre es mejor que el resto, pero Pablo Molinero sostiene muy bien el metraje. Hay mucha verdad en los secundarios también, especialmente en las actrices.
También hay defectos, claro, pero veo más luces que sombras en esa oscuridad sevillana.
Esperemos que llegue pronto la segunda temporada, y esperemos más apuestas como esta por parte de Movistar+. Este futuro quizá esté en el pasado.

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