Uno se pregunta a veces cuánto es capaz de aguantar una sociedad. Bueno, pues en lo que refiere a corrupción quizá ya se haya llegado al límite.
Este explosivo cóctel de recortes y pérdida de derechos al que nos ha sometido la derecha tiene su culmen en todo este hedor.
La corrupción es el enemigo número uno de la democracia. Ya he dicho muchas veces por aquí que la derecha la espero, pese a que hay gente muy buena y muy válida afiliada al PP.
Podemos tiene el camino libre de obstáculos para tocar poder, de nosotros depende que la ciudadanía vuelva a confiar en las verdaderas ideas de izquierda. El problema es que en todo este montón de basura también hay gente que se llama a sí misma socialista, comunista o sindicalista. Se llaman, digo, pero no lo son. Son basura.
Son ellos los que nos impiden gobernar, son ellos los que nos dejan sin argumentos, son ellos los que nos someten al yugo de la derecha. Ellos, la desinformación y el desconocimiento. Esos son nuestros enemigos.
Desde aquí pido la mayor dureza para con los ladrones. La izquierda es lo único incompatible con la corrupción.
Me gusta ver que el PSOE está en la senda correcta, que es implacable. No es tiempo de pactos ni de pamplinas, es tiempo de lucha. Solo así se puede regenerar este país.
viernes, 31 de octubre de 2014
martes, 28 de octubre de 2014
domingo, 26 de octubre de 2014
Coplas mundanas
Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
Sin placer y sin fortuna,
pasó como una quimera
mi juventud, la primera...
la sola, no hay más que una:
la de dentro es la de fuera.
Pasó como un torbellino,
bohemia y aborrascada,
harta de coplas y vino,
mi juventud bien amada.
Y hoy miro a las galerías
del recuerdo, para hacer
aleluyas de elegías
desconsoladas de ayer.
¡Adiós, lágrimas cantoras,
lágrimas que alegremente
brotabais, como en la fuente
las limpias aguas sonoras!
¡Buenas lágrimas vertidas
por un amor juvenil,
cual frescas lluvias caídas
sobre los campos de abril!
No canta ya el ruiseñor
de cierta noche serena;
sanamos del mal de amor
que sabe llorar sin pena.
Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
Antonio Machado
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
Sin placer y sin fortuna,
pasó como una quimera
mi juventud, la primera...
la sola, no hay más que una:
la de dentro es la de fuera.
Pasó como un torbellino,
bohemia y aborrascada,
harta de coplas y vino,
mi juventud bien amada.
Y hoy miro a las galerías
del recuerdo, para hacer
aleluyas de elegías
desconsoladas de ayer.
¡Adiós, lágrimas cantoras,
lágrimas que alegremente
brotabais, como en la fuente
las limpias aguas sonoras!
¡Buenas lágrimas vertidas
por un amor juvenil,
cual frescas lluvias caídas
sobre los campos de abril!
No canta ya el ruiseñor
de cierta noche serena;
sanamos del mal de amor
que sabe llorar sin pena.
Poeta ayer, hoy triste y pobre
filósofo trasnochado,
tengo en monedas de cobre
el oro de ayer cambiado.
Antonio Machado
viernes, 24 de octubre de 2014
lunes, 20 de octubre de 2014
Nymphomaniac
No puedo ser objetivo con Von Trier, lo admito de antemano. Pero es que disfruto su cine como esa jovencita que va conociendo su propia sexualidad.
Las dos partes en la que la industria ha dividido el metraje del danés (yo hubiera preferido la versión larga original) demuestran de nuevo que las obras maestras abundan en su filmografía.
Se puede filosofar largo y tendido o decir que esto es una atípica cinta de chicas, pistolas y amor. Para mí es una gran película. Digna de un genio.
Desde los actores secundarios hasta los protagonistas, todos están geniales. Suele ocurrir con Von Trier, de todos es sabido. Me quedo con Charlotte Gainsbourg, pero también con Jean-Marc Barr, Uma Thurman o Mia Goth.
No es una obra perfecta, ninguna lo es. Encuentro alguna laguna, alguna cosa que chirría un poco. Pero eso también es el cine del danés, eso también forma parte de su imaginario.
El final explica cosas, el comienzo, la actitud de ambos, los clichés cambiados...
Huiré de la tentación de escribir una sesuda glosa aunque me cueste... Solo diré que esto es la modernidad, el feminismo, la libertad...
¿Para cuándo la próxima, Lars?
Las dos partes en la que la industria ha dividido el metraje del danés (yo hubiera preferido la versión larga original) demuestran de nuevo que las obras maestras abundan en su filmografía.
Se puede filosofar largo y tendido o decir que esto es una atípica cinta de chicas, pistolas y amor. Para mí es una gran película. Digna de un genio.
Desde los actores secundarios hasta los protagonistas, todos están geniales. Suele ocurrir con Von Trier, de todos es sabido. Me quedo con Charlotte Gainsbourg, pero también con Jean-Marc Barr, Uma Thurman o Mia Goth.
No es una obra perfecta, ninguna lo es. Encuentro alguna laguna, alguna cosa que chirría un poco. Pero eso también es el cine del danés, eso también forma parte de su imaginario.
El final explica cosas, el comienzo, la actitud de ambos, los clichés cambiados...
Huiré de la tentación de escribir una sesuda glosa aunque me cueste... Solo diré que esto es la modernidad, el feminismo, la libertad...
¿Para cuándo la próxima, Lars?
domingo, 19 de octubre de 2014
Omar
Es "Omar" otra de esas películas imprescindibles, necesarias... Palestina, comprometida sin ser maniquea y con el amor y la tragedia rozándose en todo momento, así es esta cinta.
He leído por ahí que no profundiza, pues a mí me parece que lo hace más que ninguna otra. Así me imagino yo el día a día de un joven palestino en medio del genocidio que sufre ese pueblo.
El guión es excelente, del todo excepcional, y la dirección, ambos de Hany Abu-Assad, muy certera.
El amor consigue saltar todos los muros, pero también es capaz de levantar algunos infranqueables. Ninguna traición es más intolerable que la del amigo íntimo. Palestina tiene la razón pero no tiene la fuerza. Cualquiera de estas frases puede aparecer en tu cerebro cuando aparecen los títulos de crédito de esta obra maestra, todas presentes, ninguna definitiva.
Los actores, que parecen amateurs, son creíbles hasta el extremo. Adam Bakri, el protagonista, me parece un espectáculo.
Con todo, yo me quedo con la historia de amor. Un amor desgarrador y puro, un amor que termina como muchos, por no hablar, por no decir las verdades, por escuchar a otros, por tener miedo de otros... Y el final, el final es crudo y ¿redentor?
Una película durísima, una película preciosa.
He leído por ahí que no profundiza, pues a mí me parece que lo hace más que ninguna otra. Así me imagino yo el día a día de un joven palestino en medio del genocidio que sufre ese pueblo.
El guión es excelente, del todo excepcional, y la dirección, ambos de Hany Abu-Assad, muy certera.
El amor consigue saltar todos los muros, pero también es capaz de levantar algunos infranqueables. Ninguna traición es más intolerable que la del amigo íntimo. Palestina tiene la razón pero no tiene la fuerza. Cualquiera de estas frases puede aparecer en tu cerebro cuando aparecen los títulos de crédito de esta obra maestra, todas presentes, ninguna definitiva.
Los actores, que parecen amateurs, son creíbles hasta el extremo. Adam Bakri, el protagonista, me parece un espectáculo.
Con todo, yo me quedo con la historia de amor. Un amor desgarrador y puro, un amor que termina como muchos, por no hablar, por no decir las verdades, por escuchar a otros, por tener miedo de otros... Y el final, el final es crudo y ¿redentor?
Una película durísima, una película preciosa.
jueves, 16 de octubre de 2014
lunes, 13 de octubre de 2014
Virus
Hace demasiados días que no me pongo a reflexionar en este blog, que es el mío y que nació para ello... Cosas del trabajo, de la ausencia de tiempo y, a veces, de la de ganas...
La noticia del momento es el ébola y el contagio sufrido por una profesional sanitaria. Como ya pasó en el 11-M el problema no es el accidente, lo es la gestión que este gobierno hace del caso.
Declaraciones nefastas y negligencia dejan bien claro que ninguno de estos tipos están capacitados para dirigir un país. Por todo, por maldad y por escasez de conocimientos.
La decisión de repatriar a los misioneros es cuestionable, pero no me opongo abiertamente. Mi respeto para la gente que se juega la vida en África ayudando a los demás.
Que este país no estaba bien preparado es obvio, se sabía. No hacía falta que la auxiliar se contagiara.
Los protocolos estaban mal implantados, la protección era escasa y el error humano ha de hacerse imposible. Dio lo mismo.
Pero, ¡ay!, lo tremendo es lo que vino después. El PP se escondió, intentó culpar a la enferma llegando incluso a insultarle gravemente y por último mintió sobre protocolos y responsabilidades. Lo de siempre. Y todavía alguno les votaría.
Igual que el ébola necesita invadir células para replicarse, la derecha necesita colonizar nuestras instituciones para hacerse fuerte y acabar con nuestros sistemas de protección. Es un virus social.
Desde aquí exijo dimisiones.
Y lo más importante lo dejo para acabar, ¡mucho ánimo para Teresa!
La noticia del momento es el ébola y el contagio sufrido por una profesional sanitaria. Como ya pasó en el 11-M el problema no es el accidente, lo es la gestión que este gobierno hace del caso.
Declaraciones nefastas y negligencia dejan bien claro que ninguno de estos tipos están capacitados para dirigir un país. Por todo, por maldad y por escasez de conocimientos.
La decisión de repatriar a los misioneros es cuestionable, pero no me opongo abiertamente. Mi respeto para la gente que se juega la vida en África ayudando a los demás.
Que este país no estaba bien preparado es obvio, se sabía. No hacía falta que la auxiliar se contagiara.
Los protocolos estaban mal implantados, la protección era escasa y el error humano ha de hacerse imposible. Dio lo mismo.
Pero, ¡ay!, lo tremendo es lo que vino después. El PP se escondió, intentó culpar a la enferma llegando incluso a insultarle gravemente y por último mintió sobre protocolos y responsabilidades. Lo de siempre. Y todavía alguno les votaría.
Igual que el ébola necesita invadir células para replicarse, la derecha necesita colonizar nuestras instituciones para hacerse fuerte y acabar con nuestros sistemas de protección. Es un virus social.
Desde aquí exijo dimisiones.
Y lo más importante lo dejo para acabar, ¡mucho ánimo para Teresa!
domingo, 12 de octubre de 2014
lunes, 6 de octubre de 2014
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