Esta sí que es una serie diferente.
La gran Trine Dyrholm protagoniza esta historia sobre una exespía danesa que se retira a Reikiavik en busca de una vida tranquila, pero la cosa sale regular.
Dirige muy bien Benedikt Erlingsson.
La puesta en escena es fascinante y solo carece de algo de ritmo.
Puedes estar de acuerdo o no en su manera de luchar, pero es enternecedor ver a alguien que se opone a lo injusto. Siempre lo será.
Curiosa.