Los gobernantes son prisioneros en un cerco tranquilizador de tecnócratas que a menudo ignoran la realidad cotidiana de sus conciudadanos.
Pierre Bourdieu
Los gobernantes son prisioneros en un cerco tranquilizador de tecnócratas que a menudo ignoran la realidad cotidiana de sus conciudadanos.
Pierre Bourdieu
No sé qué es lo que hace que un hombre sea más conservador: No saber nada que no sea del presente o no saber nada que no sea del pasado.
John Maynard Keynes
El primer episodio es una maravilla y el guion sostiene la obra durante los nueve episodios.
Estamos ante un drama de los 90, uno en el que los ricos también lloran y uno que apunta a una sociedad enferma preocupada por los chismes de sus famosos.
Sarah Pidgeon y Paul Anthony Kelly van a conseguir la fama tras sus buenas actuaciones.
Ryan Murphy da en el clavo, aunque me hubiera gustado una reflexión más potente sobre prensa del corazón, sobre política o sobre amor. Pero algo cae...
Déjate llevar...
La historia requería otro tratamiento, muy alejado del mero divertimento que vertebra esta serie sobre unas hermanas cuya vida cambia un trágico día.
Las actrices no aportan todo lo que deberían, pero quizá el guion no daba para más.
Reconozco, eso sí, que los primeros capítulos atrapan. El final, en cambio, decepciona.
Pudo ser.
Es demasiado tenue con los fascistas. Y ese es pecado capital.
Del resto lo mejor es que apunta directamente a un movimiento de odio arropado y financiado desde lo más cerrado del poder.
Luis Tosar y Claudia Salas están bien.
Algo es algo.
Los gobernantes son prisioneros en un cerco tranquilizador de tecnócratas que a menudo ignoran la realidad cotidiana de sus conciudadanos. P...