Una serie de Wong Kar-Wai es, en sí mismo y como concepto, imbatible. Pero el resultado no acaba de ser lo prometido.
Se cuenta la transformación de Shanghai desde los años 60 del pasado siglo y lo hace hablando de negocios y de relaciones.
La dirección de arte es maravillosa.
Se alarga, pero mantiene un buen tono.
El reparto me gusta.
Le falta definición y concreción, pero tiene la estética del director. Y eso nunca es poco.