Esta serie comienza con la desaparición de un niño pequeño y parece un thriller muchas veces visto. Pero no lo es.
Un reparto en estado de gracia y una historia muy bien construida y mejor contada hacen que todo esté donde debe estar.
Me sobra mucho subrayado, pero el guion también ofrece giros interesantes.
Me gusta el final, que redime a la ficción de sus evidencias y sus inverosimilitudes.
Aquí se habla de culpa, de masculinidades peligrosas, de cuidados, de ética y hasta de clases sociales. Y hay mucho que analizar.
De lo mejor del año.