La nueva serie de Vince Gilligan es sorprendente. Y eso suma.
El enésimo apocalipsis se encuentra aquí de un modo diferente, con la pérdida de la identidad de cada individuo. ¿Es una crítica a las redes sociales y a la globalización? Yo entiendo que sí...
Se alarga en exceso y es reiterativa, pero se ve bien.
Gran ambientación, reparto convincente y dirección certera.
La felicidad impuesta y la autonomía suprimida ejercen aquí de invasor externo, como esa metáfora de la pose actual.
La uniformidad es el enemigo.