Diría que esta serie es un buen intento de radiografiar fenómenos del presente. Supongo que los peajes de la comercialidad han evitado su acierto completo.
Es demasiado tenue con los fascistas. Y ese es pecado capital.
Del resto lo mejor es que apunta directamente a un movimiento de odio arropado y financiado desde lo más cerrado del poder.
Luis Tosar y Claudia Salas están bien.
Algo es algo.