El trabajo de Luca Marinelli, la dirección de Joe Wright y un guión estupendo vertebran este retrato contemporáneo del dictador italiano.
Su narrativa es peculiar, igual que su fotografía. Y eso es clave.
El pasado advierte al futuro, claro. Y la enseñanza es que si dejamos entrar a los que viven del odio, las consecuencias son la guerra, el miedo y el fin de la libertad y el progreso de los que siempre luchamos contra ellos.
En esas estamos.
Impresionante.