Mostrando entradas con la etiqueta Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Federico García Lorca. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de junio de 2025

Gacela de la terrible presencia

Yo quiero que el agua se quede sin cauce.

Yo quiero que el viento se quede sin valles.

Quiero que la noche se quede sin ojos

y mi corazón sin la flor del oro.


Que los bueyes hablen con las grandes hojas

y que la lombriz se muera de sombra.


Que brillen los dientes de la calavera

y los amarillos inunden la seda.


Puedo ver el duelo de la noche herida

luchando enroscada con el mediodía.


Resisto un ocaso de verde veneno

y los arcos rotos donde sufre el tiempo.


Pero no me enseñes tu limpio desnudo

como un negro cactus abierto en los juncos.


Déjame en un ansia de oscuros planetas,

¡pero no me enseñes tu cintura fresca!


Federico García Lorca

viernes, 18 de agosto de 2023

Amargura

El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre él otros.


Federico García Lorca

Hoy hace 87 años de su asesinato

jueves, 7 de febrero de 2019

La leyenda del tiempo

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas 
en el corazón del sueño.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!



Federico García Lorca

jueves, 18 de agosto de 2016

Alba

Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada. 

¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas! 

¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.



Federico García Lorca
Esta noche se cumplirán ochenta años desde su asesinato

Si es martes, es asesinato

El viaje organizado a Lisboa no es en sí mismo un crimen, aunque pueda parecerlo. En esta serie hay más crímenes y se trata de descubrir al ...