miércoles, 25 de febrero de 2015

Estaciones

Adivínase el dulce y perfumado 
calor primaveral;
los gérmenes se agitan en la tierra
con inquietud en su amoroso afán,
y cruzan por los aires, silenciosos,
átomos que se besan al pasar.
Hierve la sangre juvenil; se exalta
lleno de aliento el corazón, y audaz
el loco pensamiento sueña y cree
que el hombre es, cual los dioses, inmortal.
No importa que los sueños sean mentira,
ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar.
¡Pero qué aprisa en este mundo triste
todas las cosas van!
¡Que las domina el vértigo creyérase!...
la que ayer fue capullo, es rosa ya,
y pronto agostará rosas y plantas
el calor estival.
Candente está la atmósfera;
explora el zorro la desierta vía:
insalubre se torna
del limpio arroyo el agua cristalina,
el pino aguarda inmóvil 
los besos inconstantes de la brisa.
Imponente silencio
agobia la campiña;
sólo el zumbido del insecto se oye
en las extensas y húmedas umbrías;
monótono y constante
como el sordo estertor de la agonía. 
Bien pudiera llamarse, en el estío,
la hora del mediodía,
noche en que al hombre de luchar cansado
más que nunca le irritan,
de la materia la imponente fuerza
y del alma las ansias infinitas.
Volved, ¡oh, noches de invierno frío,
nuestras viejas amantes de otros días!
Tornad con vuestros hielos y crudezas
a refrescar la sangre enardecida
por el estío insoportable y triste...
¡Triste!... ¡Lleno de pámpanos y espigas!
Frío y calor, otoño o primavera,
¿dónde..., dónde se encuentra la alegría?
Hermosas son las estaciones todas
para el mortal que en sí guarda la dicha;
mas para el alma desolada y huérfana,
no hay estación risueña ni propicia.


Rosalía de Castro


domingo, 22 de febrero de 2015

Cuéntame cómo pasó

Suelo hablar aquí de series que agitan mi terreno intelectual, pero esta de hoy lo hace en el sentimental. La de horas que he pasado al lado de los Alcántara...
Creo que ha habido tiempos mejores en las tramas y hay peajes comerciales difíciles de tolerar, pero me sigue gustando, no me la pierdo.
Contar la historia de este país en una serie fue una gran idea, o una gran adaptación. Verse reflejado en uno u otro personaje es prácticamente inevitable. Carlos o Toni, según etapas, han sido mis alter ego a lo largo de estos años.
A veces ha sido demasiado débil con la dictadura, demasiado condescendiente y eso me alejó un tiempo de ella. Los gobiernos de la derecha le han despojado de pegada, como a casi todo, pero parece que se sobreponen. Eso sí, se han perdido grandes oportunidades de atizar a la otra España, la que ora y embiste.
Continuaremos.

jueves, 12 de febrero de 2015

sábado, 7 de febrero de 2015

La decepción democrática

Hoy solo quiero recomendar un artículo, el que escribe Daniel Innerarity para El País.
Me quito el sombrero ante la "vuelta a la realidad" que propone el catedrático vasco (de filosofía política y social, para más detalle).
Se debe leer para comprender esta realidad.

jueves, 5 de febrero de 2015

La isla mínima

Me produce bastante vergüenza ajena esa gente que trata el cine español como un género en sí mismo. Casi tanta como esa otra que todavía dice que hay muchos desnudos y que solo habla de la guerra civil. El problema es que aquí falta tanta inversión pública en esta industria como cultura en los espectadores.
Hoy voy a hablar de una buena película y que además convence a público y crítica. Una cinta bien construida, bien interpretada y bien terminada.
La nueva obra de Alberto Rodríguez va a los infiernos, prueba con texturas novedosas y vence la inevitable referencia a "True Detective".
Javier Gutiérrez no está entre mis favoritos pero aquí está sublime, Raúl Arévalo siempre está bien y el resto del reparto parece creíble (con alguna excepción). Hasta la música de Julio de la Rosa queda preciosa.
El guión es lo que la hace grande. Sí que es verdad que hay tramas que no se concluyen del todo, pero sí la principal o principales. El final es tan duro y triste que sabes que es real.
Imagino que los premios estarán de su lado en un año con muy buenas películas españolas. Romperé una lanza por la infravalorada "Hermosa juventud".
Imprescindible.

Mi loco cowboy