martes, 29 de marzo de 2016

El hijo de Saúl

Hoy voy a hablar de una obra maestra, también de una película incómoda y hasta de una experiencia dura. Todo junto.
La cámara esquiva de Lázsló Nemes nos cuenta una historia algo surrealista en un mundo en el que no conservar la salud mental parece un acto de supervivencia. El dolor, y hasta el hedor, traspasan la pantalla de cine y calan en el espectador. No es posible olvidar esta cinta.
El tema es el de siempre, la barbarie perpetrada por los nazis, la opción formal elegida es novedosa. El plano corto, el desenfoque y el medianamente original planeamiento estético alteran la percepción del guión. Quizá sea el mayor logro del cineasta.
El protagonista, Géza Röhrig, sustenta el trabajo actoral de la cinta, ¡y de qué manera! Sin esos ojos la imagen perdería fuerza.
La sensación que invade al espectador va más allá del obvio sufrimiento, se traduce en la impotencia. Impotencia por no poder evitarlo, impotencia por no ver lo que sucede e impotencia por llegar tarde a diferentes escenas. Si en el arte has de verte reflejado aquí veo yo la misma impotencia que siento ante el horror que golpea a una sociedad, una sociedad que no llega a tiempo a las soluciones.
Sobre la cuestión moral de la actuación de Saúl no voy a pronunciarme, esta película también nos enseña que no es posible la visión global en este tema.
De las posibles interpretaciones sobre el final elijo la optimista. Ningún acto, por brutal que sea y este lo fue en grado sumo, acabará con la esperanza. La sonrisa del protagonista combate la maldad, la presencia del niño la derrota.
Preguntas, silencios y desasosiego al salir de la sala. Arte pues.

martes, 22 de marzo de 2016

Je suis Bruxelles

Dibujo de Nadoo para escenificar la barbarie de hoy en Bruselas.
Los golpes, por duros que sean, no van a amedrentarnos. Somos más fuertes que las armas y las alarmas, más que las bombas y el miedo.
Todo mi apoyo para víctimas y allegados.

domingo, 20 de marzo de 2016

En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo 
lo que tiré, como un anillo, al agua, 
si he perdido la voz en la maleza, 
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo 
lo que era mío y resultó ser nada, 
si he segado las sombras en silencio, 
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro 
puro y terrible de mi patria, 
si abrí los labios hasta desgarrármelos, 
me queda la palabra.



Blas de Otero

miércoles, 16 de marzo de 2016

El club

Esta es una película dura. Muy inteligente, pero dura.
"Spotlight" habla de los abusos dentro de la Iglesia católica, pero no es el eje de la cinta. Aquí no, aquí son principio y final, y de una manera bien cruda. No es la única ilegalidad tapada o permitida por la Iglesia, también aparece el robo de niños, pero es la que da sentido a la cinta.
Pablo Larraín cambia el registro para endurecer el mensaje. Acierto.
El reparto también llega a notas altas.
Todos los personajes destapan su maldad en la cinta, pero la Iglesia es el protagonista latente y el gran malo de la misma. La enfermiza represión sexual lo envuelve todo, es el origen de las atrocidades y de las distorsionadas morales.
El cine, el cine de verdad, ha de generar emociones en el espectador. Si tras ver esta película no sientes ira y cierta perturbación quizá no estés vivo.
La oscuridad era esto.

lunes, 7 de marzo de 2016

La habitación

"La habitación", o "Room" que es mejor título, es un regalo, una joya como hay pocas...
Es complicado hablar de la película sin desvelar la trama, pero sí diré que contiene algunas de las escenas más notables del cine de los últimos años. Como ensayo filosófico también alcanza altas notas, la gestión de las emociones es sublime.
Mucho se han destacado las actuaciones de Brie Larson y del niño Jacob Tremblay. Todos los elogios se quedan cortos (vedla en versión original y disfrutad).
Lenny Abrahamson, desconocido para mí hasta ahora, entrega aquí una obra maestra y creo que es consciente de ello. El montaje de la cinta así lo demuestra.
Hablaría de luces en la oscuridad y de oscuridad en las luces, contaría lo maravilloso que es el amor maternofilial y hasta relataría lo bien enfocado que veo el feminismo, mas no quiero estropearle a nadie el placer de verla.
Atronadora ovación.

martes, 1 de marzo de 2016

Dolor

El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.



Concepción Arenal

Mi loco cowboy