Otra vez Pedro Almodóvar y otra vez autoficción.
Podría decirse que esta cinta actúa de reverso de la obra maestra que es "Dolor y gloria", pero no deja de ser otra vuelta de tuerca a ese universo fascinante.
El juego entre la realidad, la creación, los límites de esa creación y los entornos del artista protagonizan esta historia.
La estética, que aquí es ética, siempre suma.
El reparto está inmenso, pero lo que hacen Aitana Sánchez-Gijón y Bárbara Lennie está a otro nivel.
Quizá una película menor del manchego, como él mismo parece admitir, pero una con muchas capas, con una estructura interesante y con bastante a revisitar con tiempo.
Un film de Almodóvar.