Joachim Trier acierta siempre y esta vez creo que mucho.
Es cierto que hay un cierto regusto a la maravillosa "Dolor y gloria", pero la historia funciona durante todo el metraje.
Renate Reinsve, Stellan Skarsgård e Inga Ibsdotter Lilleaas son una parte importante del éxito de la cinta. Están soberbios.
El guion del propio director y Eskil Vogt es fantástico, pero lo que sobresale aquí es el trabajo de dirección.
La soledad, la paternidad, el cariño y aquello de "matar al padre" se entremezclan en una obra notable.
De lo mejor de 2025.
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