Iremos con ese resumen pues...
La gente mata y muere por lo mismo, los privilegiados lo son más y no prestamos la debida atención a los grandes dramas del momento. Nada cambia. O sí, pero a peor. La sociedad se ha empeñado, con sus decisiones, en destrozarse las posibilidades de un futuro mejor.
En lo personal debo decir que no ha sido mal año, y además acaba con mejores sensaciones que empezó. Allá vamos.
Las luchas de cada día siguen siendo las mismas, y las mismas que me apasionan. Quizá eso es lo único importante.
Buscaré el progreso mientras me emociono con arte, comida o vida.
¡Seguimos en la lucha!
¡Feliz 2017!
sábado, 31 de diciembre de 2016
martes, 27 de diciembre de 2016
Una mujer etérea
No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. ¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
Oliverio Girondo
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. ¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
Oliverio Girondo
sábado, 24 de diciembre de 2016
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Paulina
Partamos de la base de que es un remake de una película que no he visto, pero no parece imprescindible.
Santiago Mitre entrega una cinta curiosa, con un lenguaje y un tema poco habituales, y lo hace bien.
Las reflexiones sobre la conciencia social, sobre la justicia y sobre la culpa me parecen tan oportunas como arriesgadas.
Dolores Fonzi está sublime, todo hay que decirlo.
Deja cuestiones para una vida entera. Provocadora.
Vedla.
Santiago Mitre entrega una cinta curiosa, con un lenguaje y un tema poco habituales, y lo hace bien.
Las reflexiones sobre la conciencia social, sobre la justicia y sobre la culpa me parecen tan oportunas como arriesgadas.
Dolores Fonzi está sublime, todo hay que decirlo.
Deja cuestiones para una vida entera. Provocadora.
Vedla.
domingo, 18 de diciembre de 2016
Trump y otros monstruos
Vivimos tiempos de zozobra. No es nuevo, pero es. Nada es ajeno a esa deriva, y menos las decisiones de la gente.
La gente, así, en general. Ese ente impredecible e inmaduro que formamos todos tiene el futuro del mundo en sus manos. Ahora bien, al no tener la información veraz, o no saberla interpretar, esa voluntad es claramente limitada.
Los medios han de contar la verdad, sí, pero alguien debe ayudar a filtrarla. Siempre surgirá quien viva de vender alarmas y mentiras. Y claro, la cultura de las personas debe ayudar a saber discernir. En eso hemos de afanarnos. En eso y en ser rotundos en cuanto a bien y mal, verdadero y falso.
Las victorias de Trump, de los partidarios del Brexit o del No en Colombia, y el auge de partidos de extrema derecha y de partidos populistas en Europa son ejemplos de ese desconcierto. La sociedad está contra lo establecido porque eso es lo que le ha fallado. Lo he escrito varias veces en este blog, si la política no da respuestas surgen monstruos. Ya están aquí.
Urge que la política real, la que soluciona problemas, recupere las riendas, urge darle sentido a todo de nuevo, urge un periodismo responsable. Urge porque si no llega es el fin.
El diálogo es otra vez el futuro, construir incluyendo a los disidentes es la única vía.
Mientras tanto intentemos no hundirnos.
La gente, así, en general. Ese ente impredecible e inmaduro que formamos todos tiene el futuro del mundo en sus manos. Ahora bien, al no tener la información veraz, o no saberla interpretar, esa voluntad es claramente limitada.
Los medios han de contar la verdad, sí, pero alguien debe ayudar a filtrarla. Siempre surgirá quien viva de vender alarmas y mentiras. Y claro, la cultura de las personas debe ayudar a saber discernir. En eso hemos de afanarnos. En eso y en ser rotundos en cuanto a bien y mal, verdadero y falso.
Las victorias de Trump, de los partidarios del Brexit o del No en Colombia, y el auge de partidos de extrema derecha y de partidos populistas en Europa son ejemplos de ese desconcierto. La sociedad está contra lo establecido porque eso es lo que le ha fallado. Lo he escrito varias veces en este blog, si la política no da respuestas surgen monstruos. Ya están aquí.
Urge que la política real, la que soluciona problemas, recupere las riendas, urge darle sentido a todo de nuevo, urge un periodismo responsable. Urge porque si no llega es el fin.
El diálogo es otra vez el futuro, construir incluyendo a los disidentes es la única vía.
Mientras tanto intentemos no hundirnos.
martes, 13 de diciembre de 2016
jueves, 8 de diciembre de 2016
¿Nuevas sensaciones?
Ansiamos nuevas sensaciones pero enseguida nos volvemos indiferentes a ellas. Las maravillas del ayer son los sucesos corrientes de hoy.
Nikola Tesla
Nikola Tesla
martes, 6 de diciembre de 2016
Final feliz
Tener un final feliz depende, por supuesto, de donde quieras que acabe tu historia.
Orson Welles
Orson Welles
viernes, 2 de diciembre de 2016
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