
Hoy hemos conocido que ayer falleció el periodista Javier Ortiz. No hace mucho que lo conocí pero, desde entonces, su columna ha sido de lectura obligada para mí. La integridad y la coherencia le han acompañado siempre y su sentido del humor ha hecho que escribiera su propio obituario. Leyéndolo he sentido eso que se siente cuando muere alguien que no conocías pero respetabas y admirabas. Y se me ha puesto la piel de gallina.
No leerte supondrá una pena añadida, pero nadie me quitará la emoción de releer tus escritos.
Gracias, Javier, por lo que me has enseñado y por expresar mejor que yo algunas cosas que pienso (en otras no estábamos de acuerdo).
Quizá nos veamos en esa Jamaica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario