Las fiestas navideñas empiezan oficialmente en el día de hoy, 24 de diciembre. Me apetecía dar mi visión sobre estos días en esta entrada.
Por suerte, los pueblos han sabido despojarse de la significación cristiana de la fiesta (de la que se apropiaron en su momento) y ahora la Navidad es un tiempo en el que hay un motivo más para ser felices, cosa muy de agradecer.
Pero bien, no voy a cargar sobre la simbología católica, es nuestra tradición y tal cual la respeto, como dijo Marx, el opio del pueblo.
Me quedo con lo que es para mí la Navidad, unos días que comparto con seres queridos, una excusa para pasarlo bien, para hacer esos (tan amados) excesos culinarios, para prepararles unos tragos a mis amigos, para regalar algo o para que me regalen alguna guía de restaurantes en los que disfrutar el próximo año.
Y es que eso es lo mejor de estos días, que sean un motivo de celebración. Eso y el hecho de que todos seamos un poco más solidarios.
El consumismo, inherentemente unido a estas fiestas, es un mal en sí mismo. Hoy en día, los publicistas y los comercios son los dueños de la Navidad, pero cada cual puede adaptar los gastos a sus gustos y posibilidades.
En fin, ya que hay motivo, disfrutemos.
jueves, 24 de diciembre de 2009
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