A estas alturas, cualquier cosa que tenga que ver con la programación televisiva, con sus audiencias y con su habitual política del "todo vale", no sorprende a nadie. Ayer, la mejor, o una de las mejores, series de la historia, emitida únicamente una semana después su estreno mundial y en prime time, tuvo un triste 6% de share. Como decía, no sorprende, pero da una pena tremenda. Así funciona este negocio.
La parrilla televisiva (irónico nombre) está llena de programas que denigran a las mujeres, explotan desgracias humanas, informativos que desinforman y una total ausencia de talento en series y películas. Se salvan cosas, es cierto, pero cuesta mucho encontrarlas.
Cuando uno se encuentra con programas como "Saber y ganar", que se merece una entrada en este blog, "El intermedio" y algún otro, se pregunta por qué no es todo así.
El eterno debate es si eso es lo que la gente quiere o eso es lo que se le quiere dar. Desgraciadamente, creo que la gente quiere morbo y eso venderá siempre, eso sí, se deberían regular los contenidos. La tele podría educar mucho, pero hoy es el mayor escaparate del peor de los modelos.
No verla provoca inteligencia.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Si es martes, es asesinato
El viaje organizado a Lisboa no es en sí mismo un crimen, aunque pueda parecerlo. En esta serie hay más crímenes y se trata de descubrir al ...
-
Habrá que hablar de la ceremonia de los Goya de anoche. Las entregas de premios sirven para recordar que el cine está ahí, y es bueno que ho...
-
A riesgo de hacerme pesado, volveré a defender a Garzón . Por desgracia, sigue siendo necesario. Las portadas de los periódicos fascistoides...
-
El fabuloso reparto femenino salva esta serie que, aunque tiene historias potentes, se pierde bastante en los últimos tramos. Es mordaz y sa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario