Miles de jóvenes católicos han invadido España estos días para acudir a las JMJ. El tema en sí mismo no me parecería mal, cualquier turismo es bueno. El problema es que diversas administraciones públicas les echan una mano. Eso no me gusta tanto, el dinero público no es para sufragar fes ni supercherías.
Desde que puedo recordar, nunca en nuestro país había tanto rechazo por un acto religioso, quizá estemos madurando. Los laicos toman sitio.
Pero bueno, el protagonismo se lo llevan el pontífice y sus hordas de enfervorecidos fans, espero que disfruten su estancia. La sociedad todavía quiero estas cosas, así que aquí las tiene.
Mientras tanto, analfabetos a voluntad como Esperanza Aguirre sueltan perlas como: "la igualdad, dignidad, libertad... los ha traído el cristianismo. Que no se crean que los ha traído Karl Marx". Ya les conocemos. ¡Cuánto daño ha hecho la religión!
Ya he dicho alguna vez que soy mucho más tolerante que ellos, ojalá todo salga bien, pero esa sociedad que está en la calle no es la que yo quiero, la que pide el progreso de los pueblos.
Con todo respeto: ¡Menos religión y más educación!
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