viernes, 20 de enero de 2012
Nader y Simin, una separación
Confieso no saber como empezar esta entrada, ¿cómo explicar lo sentido con esta cinta? Difícil.
La considero una película redonda (quizá le achacaría un mínimo exceso de metraje). Habla de su sociedad,la iraní, pero también de la nuestra, de todas. Habla de su religión, que coarta libertades pero que también ofrece un código ético. Habla de parejas, de ancianos, de adolescentes, de niños, habla de la vida. Habla de la mentira, de la verdad, de sus cruces, es muy buena.
Los actores están maravillosamente bien (y eso que la he visto doblada), le dan mucho a la película, la mejoran.
Farhadi hace aquí un brutal ejercicio de simplificación de la humanidad, lo cuenta todo, aborda varios temas o uno solo, lo cotidiano.
Muchas escenas me gustan, pero esa de la niña jugando con el caudalímetro del oxígeno del anciano me parece propia de un genio.
Y ese final, ¡ay! Sublime.
Digo yo que esto debe ser arte.
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