lunes, 18 de noviembre de 2019

Hache


Estamos ante una serie con una historia negra clásica con drogas, chica guapa y peligrosa y mafiosos con pistolas. Eso ni es bueno ni es malo, pero aquí sale regular.
Adriana Ugarte se salva en un guión plagado de clichés y ambientación mediocre.
Me gusta la dualidad del personaje principal, lo que es y lo que tiene que ser. Esa es la mayor bondad de la serie.
Del resto, mejor las intenciones que el resultado.
Seguiremos buscando.

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