Esta secuela se presentaba como un alivio a esa pérdida y algo así ha sido. Nada es igual, pero hay un cierto aroma a ese personaje que tanto añoramos.
La serie se ve con gusto, pero el capítulo final es desastroso, apresurado e incoherente.
Es sabido que de grandes expectativas vienen las grandes desilusiones, y aunque no ha sido enorme sí ha faltado algo.
Tanto el escenario como los secundarios son más superficiales de lo que deberían. Quizá sea ese el mayor de los errores. Bueno, y el final.
Lo dicho, más nostalgia que contenido.
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