Hovik Keuchkerian sale demasiado poco en esta buena serie española en la que Kiti Mánver también sobresale.
Me gusta el planteamiento y me gusta el final, pero el producto no parece creerse la calidad que realmente tiene. Y eso le lastra.
Otra historia de venganza, sí, pero con bastante buena factura.
El dolor genera grandes historias. Aquí tenemos otra prueba.
Y se agradece una duración comedida en esta generación de tramas insulsas alargadas hasta el sonrojo masivo.
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