Como era obvio, el tribunal archiva el "caso Camps" y el cadáver político parece que revive. A su lado, el líder del PP, se muestra feliz. De nada importa que todo el mundo entienda que eso no está bien, los jueces no ven ilegalidad en que este señor admitiera regalos de una trama corrupta.
No soy yo ningún jurista, pero parece claro que el tribunal asume que Camps no pagó los trajes, así que el Presidente valenciano mintió en su declaración, y eso es un delito que se llama perjurio.
Y tan evidente me parece lo anterior como que tampoco se le condenará por ello. Bien es sabido que es muy importante tener amigos, y si son jueces, mejor.
Los populares sacarán pecho como si hubieran ganado una batalla, pero a mi entender se han apuntado otro tanto en su desprecio de la honradez y la ética.
Y además, estoy seguro de que habrá votantes conservadores que se sentirán afianzados en su decisión de dar la confianza a gente como ésta. Otra de esas cosas que no lograré comprender.
No sé lo que es peor para nuestro estado de derecho, que los políticos tengan ese nivel de ética o que los jueces se lo permitan.
Lo que más me duele es que la Justicia no es igual para todos.
lunes, 3 de agosto de 2009
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