Ya hablé de este tema hace unos días, pero me apetecía ahondar en el mismo. Es obvio que vivimos bajo el yugo de la incultura y de la falta de rigor, así que es hora de que empecemos a demandar una legalidad que impida a unos cuantos aprovecharse de las circunstancias.
En este país se permite crear un producto y venderlo como milagroso en las farmacias. La culpa la reparto entre legisladores, empresarios y farmaceúticos.
Uno de los temas estrella de los magufos (término creado para denominar a la gente que cree en las pseudociencias o se beneficia de ellas) es la homeopatía que, como mucha gente sabe, no tiene efecto real sobre el ser humano aparte del placebo. Que se considere la idea de financiarla públicamente es, a mi juicio, calamitoso.
Los medios de comunicación son cómplices necesarios y algunos dirigentes dan el peor ejemplo posible desnudando su absoluta falta de conocimientos.
No quiero ser ofensivo para con nadie ni creerme más inteligente, pero sí creo que es obligado que intentemos difundir la ciencia en lugar de la mentira y el engaño.
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Estoy de acuerdo contigo, no se puede jugar con la salud de la gente.
ResponderEliminarUn abrazo,
RATO
Celebro que coincidamos. Por cierto, me ha gustado mucho tu blog, RATO.
ResponderEliminarUn abrazo,
El Francotirador.