La cifra de muertos va ya por 93, la huella que todo esto deja en la sociedad noruega será imborrable.
Un loco, un perturbado, un asesino (o alguno más) ha hecho todo esto. Aunque no se recuerde mucho, porque parece de mal gusto, es un fanático cristiano, un ultraderechista. Y los muertos son socialistas, o hijos de socialistas. Sí, todavía nos matan por querer el progreso de los pueblos. Debemos dar mucho miedo.
Noruega es un país que tiene mucho de ejemplar, pero también tiene sus monstruos, éste es uno de ellos. Espero que el discurso xenófobo salga perjudicado tras este trágico episodio.
Mientras tanto, nuestra sociedad va acumulando mártires. Gente que muere a manos de enfermos que quieren arrebatar la libertad de muchos, o de todos. No serán los últimos, siempre habrá un terrorista, no hay forma de evitarlo.
Todo esto no nos debe doblegar, nos debe fortalecer.
Hoy, este blog se une al dolor de los familiares de las víctimas y al de todos los que sienten las injusticias.
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