jueves, 13 de noviembre de 2014

El amante divaga

Acaso en el infierno el tiempo tenga
la ficción de medida que le damos
aquí, o acaso tenga aquella desmesura
de momentos preciosos en la vida.
No sé. Mas allá el tiempo, según dicen,
marcha hacia atrás, para irnos desviviendo.

Así esta historia nuestra, mía y tuya
(mejor será decir nada más mía,
aunque a tu parte queden la ocasión y el motivo,
que no es poco), otra vez viviremos
tú y yo (o viviré yo sólo)
de su fin al comienzo.

Extraño será entonces
pasar de los principios del olvido
a aquel fervor iluso, cuando todo
se animaba por ti, porque vivías,
y de ahí a la ignorancia
de ti, anterior a nuestro hallazgo.

Pero en infiernos, de ese modo,
dejaría de creer, y al mismo tiempo
la idea de paraísos desechara;
Infierno y paraíso,
¿no serán cosa nuestra, de esta vida
terrena a la que estamos hechos y es bastante?

Infierno y paraíso
los creamos aquí, con nuestros actos
donde el amor y el odio brotan juntos,
animando el vivir. Y yo no quiero
vida en la cual ya tú no tengas parte:
olvido de ti, sí, más no ignorancia tuya.

El camino que sube
y el camino que baja
uno y el mismo son; y mi deseo
es que al fin de uno y de otro,
con odio o con amor, con olvido o memoria,
tu existir esté allí, mi infierno y paraíso.



Luis Cernuda

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El museo de la inocencia

La novela de Orhan Pamuk se transforma en una serie que, dentro de sus imperfecciones, se ve con agrado. Intuyo que Eylül Kandemir es una e...