Esta es una película de las que enseñan, de cine y de vida.
Un gran guión, unos intérpretes espectaculares (la versión original es casi obligatoria) y una historia que imprime valores que no debemos olvidar.
Thomas McCarthy entrega una obra mayor, muy sobria y con detalles cuidados hasta el exceso. Y además con Rachel McAdams, que lo mejora todo.
Las escenas de los testimonios pasan directamente a la historia del arte.
El tema de la pederastia y la Iglesia lo ocupa todo pero se centra en el valor del periodismo, del trabajo bien hecho. Bien medido.
El horror y sus culpables quedan reflejados pero no hay morbo ni melodrama barato. Hay cine.
No sé si recibirá el Oscar, pero que este hecho, o el contrario, no haga olvidar a nadie que esta es una buena película.
viernes, 26 de febrero de 2016
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