Fidel ha muerto.
Hoy unos lo ensalzan y otros lo masacran, voy a intentar no ser tan maniqueo.
Fue uno de los hombres que ilusionó al mundo y su huella será imborrable. También traicionó a ideas y personas, entre otras muchas cosas.
El legado de su gobierno también deja luces y sombras. Lo envidiable de sus sistemas sanitario y educativo contrastan con su desprecio por los más elementales derechos.
Ningún análisis puede hacerse sin tener en cuenta la idiosincrasia de la isla, el tiempo en el que se desarrollaron los hechos y el embargo al que los E.E.U.U. someten al país. Ver a la gusanera festejar su muerte habla claro.
Para mí es y será un referente de lucha. También un ejemplo de lo que no se debe hacer.
La Revolución pierde su penúltimo bastión, nos quedan las ideas.
Hasta la victoria siempre.
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