Un lujo para los melómanos.
Paul McCartney contando historias y Rick Rubin escuchando y preguntando. Haciendo de aficionado, vamos.
La puesta en escena es sobria, pero suficiente.
Se ve con tanto gusto que se hace corta, podría durar mucho más.
Historia de la música (y de las series).
No hay comentarios:
Publicar un comentario