Una de las mejores series del año es una audaz y lograda advertencia sobre lo que supone el odio inoculado en nuestra sociedad actual.
Alan Cumming está impresionante y hace brillar una historia, ya de por sí magnífica.
En un estilo muy realista, la ficción está bien rodada y mejor ambientada. La radiografía queda completa y nítida.
Los personajes son bastante acentuados, pero creo que se ajustan a lo que vemos y sufrimos en nuestras calles. Y sobre todo en nuestras redes.
Hay muchas personas que no son felices y traducen ese sentimiento en hacer daño a los demás, a la gente que es lo que ellos no pueden ser.
De eso va todo.
"Siempre nos han odiado, ahora no fingen".
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