Ya se ha hablado por aquí de Assange, de Wikileaks y hasta del soldado Manning, con lo cual poco puedo añadir a lo que pienso de ellos.
Ahora el tema es otro, Assange se enfrenta a una de esas historias rocambolescas. Asilado en la embajada de Ecuador en Londres, la policía le impide salir del piso o será detenido.
¿Y ahora qué? Garzón es su abogado defensor y, obviamente, exige el salvoconducto. ¿Acaso le esperaría un juicio justo? Lo dudo.
Ojalá se aclare su implicación en los hechos imputados, pero aquí huele muy mal...
A mi juicio, he de aclarar que no soy jurista, a Assange le asiste la razón y el derecho. Su condición de asilado prima sobre cualquier otra circunstancia.
¿Estamos ante un moderno imperialismo? Parece que sí.
Veremos lo que ocurre, confío en una venturosa solución para Assange, aunque el enemigo es claramente poderoso.
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